Ser bekario no fue fácil al principio y no lo va a ser al final. Si hace poco contábamos que la
cuenta atrás había comenzado, ahora mismo estamos en una situación algo diferente.
De un modo u otro los autores de tormunto nos las habíamos apañado para fijar el final de nuestra etapa como bekarios el día 17 de julio. Después de meter horas extra
by the face, alcanzar los objetivos primarios, secundarios, los planificados sobre la marcha e incluso alguno que parecía inalcanzable, de pagar por trabajar y recibir menos beca de la prometida, de no cobrar gastos de viaje, de exprimir nuestro tiempo en condiciones de trabajo lamentables y después de otro montón de
mierdillas que venimos contando aquí de vez en cuando, ahora qué? Pues ahora también nos toca pringar después de presentar y por un periodo breve e indefinido (ésto último da mucho miedo).

El final está cerca, no tanto como se pensaba pero está cerca. Lo seguiremos dando todo para escapar de las miserias del
tormunto. Le estamos dando a la imaginación y ya no se nos ocurre ninguna
putada posible más, aunque para eso creo que ellos son más ocurrentes (tocar madera).